Festivales
Cuatro joyas del Forum
Sección paralela que suele proponer lo más audaz, experimental e innovador del festival alemán, el Forum ya regaló cuatro notables films de los directores Eugène Green, Nikolaus Geyrhalter, Zhang Hanyi y Danae Elon.
-Le fils de Joseph (Francia-Bélgica), Eugène Green ★★★★★
Fascinado aún por los efectos de La sapienza, las expectativas de ver la última película de Eugène Green eran muchas. Eso suele jugar en contra al momento de acercarse a la sala: las posibilidades de desilusión aumentan de manera directamente proporcional a las expectativas. Pero siempre existe lugar para el milagro. Para que incluso en ese marco la sorpresa y el placer ganen la partida. Es que el cine de Green (Le monde vivante, Le pont des Arts, La religieuse portuguaise) es distinto a todo. Claro que se pueden intentar relaciones (de Aki Kaurismäki a Roy Andersson pasando por Martín Rejtman), pero todas serían parciales, superficiales, mentirosas. Su exquisito trabajo con el guión, que suma elementos de la religión, la música, la literatura en una impostura tan artificial como elegante, es puesto en escena con ascetismo y despojo, casi como sin intención, por los actores que se someten a su estilo (de hecho Mathieu Amalric y María de Medeiros, en su tono más "profesional" si no desentonan es por los personajes que interpretan). El resultado de tan despojadamente artificioso que termina generando una extraña sensación de mayor verismo. En este caso nos encontramos en Paris, en algún verano de la actualidad. Vincent, de 15 años, vive con su madre (María) que trabaja como enfermera y se obsesiona en descubrir quién es su padre (dato hasta ese momento desconocido por él). Los motivos bíblicos, las pinturas del Siglo XVII y la música barroca lejos de resultar pretenciosos multiplican el placer de degustar cada una de las líneas de diálogo, cada imagen, cada incisiva reflexión sobre la religión, la familia, el mundo del arte. Y del sutil humor que no se tienta con eso de premiar a quienes decodificamos las múltiples referencias que contiene sino que despliega con generosidad, profusamente, dejando que cada una de sus capas funcione como una feliz carga de profundidad.
-Homo sapiens (Austria), de Nikolaus Geyrhalter ★★★★★
El comienzo bien podría pensarse como la prueba del scouting de locaciones para películas de Tsai Ming-liang. El director de la también muy recomendable Over the Years (que formó parte de la sección Forum de la Berlinale del año pasado) construye una narración post-apocalíptica sin necesidad de palabras, sólo haciendo dialogar planos fijos de lugares abandonados, en los que la naturaleza va retomando el control de aquello que alguna vez supo dominar el hombre. Fábricas destartaladas, carreteras en las que crecen los yuyos, cines y teatros derruídos dialogan en un continuo sin que se oiga otro sonido que el del silencio. No hay voces humanas que pongan en contexto, sólo el hallazgo de estos sitios en distintos lugares del planeta (Argentina incluida) que dan cuenta de lo que podría ser un futuro posible. Más allá de que hay un plano (sólo uno en la más de hora y media de metraje) que hace dudar de que se trate de un descubrimiento y parece una construcción que subraya innecesariamente lo que ya dijeron imágenes anteriores (una caja de máscaras antiguas semi-abierta, perdida en un entorno selvático), el resultado es tan inquietante como bello.
-Life after life (China), de Zhang Hanyi ★★★★½
Esta opera prima (producida por Jia Zhang-ke) nos transporta a un mágico mundo en el que, como en el universo de Apichatpong Weerasethakul, muertos y vivos conviven con absoluta naturalidad. El propio contexto eternamente brumoso de la China (fruto del frío pero también de la contaminación) nos permite asumir que ese chico que recorre un bosque juntando madera con su padre puede salir corriendo en busca de su perro y reaparecer con su cuerpo tomado por el espíritu de su madre. Historia de fantasmas al fin, las sucesivas vidas de los protagonistas son el vehículo para purgar culpas, cumplir mandatos, caer en la cuenta de la circularidad de la historia. Cada uno de los sitios en los que la cámara se detiene sin apuros coadyuva a la construcción de esa hermosa irrealidad que descubre poesía al no esforzarse en generarla.
-P.S. Jerusalem (Canadá), de Danae Elon ★★★★½
La multinominada a los Oscar La habitación sobreutiliza y subraya la poética mirada de un niño frente a un mundo desconocido, cuyas reglas le resultan ajenas, antojadizas, mágicas. En este documental en primera persona (muchas veces del plural) Danae Elon, hija del periodista e intelectual Amos Elon, nos deja entrar en su intimidad, en lo que tiene que ver con la muerte de su progenitor, su relación de pareja, sus tres hijos, su viaje de Brooklyn a Israel para intentar vivir en la tierra que la vio nacer. Son múltiples los puntos de interés, pero en particular la visión de sus hijos (sobre todo Tristan, el mayor), que concurren a la única escuela en la que conviven árabes y judíos tiñe toda la narración, aportando verdad al "reality" en el que la realizadora decide transformar su vida. Así, aun cuando su marido puede ser muy incisivo y lacerante en sus apreciaciones, la presencia del receptor del micrófono inalámbrico en su cintura nos puede hacer dudar en torno a cuánto influye la presencia de la cámara en sus intervenciones. Pero esto no sucede con los niños. Inmanejables y anárquicos, suman a la espontaneidad y al azar a la mirada comprometida y valiente de la directora (muy crítica, como su padre, de la política del estado de Israel). El final, con la decisión de dejar su país y el llanto de los niños que deben separarse de sus amigos, constituye el mejor alegato contra la disparatada violencia que se eterniza en su justificación atávica.
COMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

FESTIVALES ANTERIORES
Algunas consideraciones sobre la programación de la principal sección paralela de Cannes, que este año recuperó el nivel de sus mejores ediciones.
-En esta última entrega del podcast analizamos las películas premiadas, las que más nos gustaron y las más controvertidas de esta edición número 79.
-Con el auspicio de MUBI.
La "secuela" de la ópera prima que el director argentino estrenó 25 años después del film original encabezó casi todas las tablas de puntajes y fue incluida también en los Top 20 de medios más ligados a la industria, que no suelen ser tan afines al slow cinema del realizador argentino.
La extraordinaria ópera prima de la francesa Marine Atlan, que narra las peripecias de un grupo de adolescentes durante un viaje de estudio a Nápoles, obtuvo el máximo galardón de la sección paralela dedicada a primeros y segundos largometrajes.
