Festivales
Albert Serra lo hizo de nuevo
El director de Honor de Cavallería presentó El Cant dels ocells, otra película radical rodada en catalán y en blanco y negro que recupera con gran libertad la historia de los Reyes Magos. También se proyectaron en la Quincena de Realizadores los nuevos films del filipino Raya Martin y de la francesa Claire Simon.
Cinéfilos, programadores de festivales, compradores de películas experimentales y los críticos más vanguardistas conforman una suerte de clan, de secta que se dedica a disfrutar de los Lisandro Alonso, los Albert Serra o los Raya Martin.
Con los colegas argentinos Diego Lerer y Luciano Monteagudo, que debemos cubrir los grandes eventos para nuestros respectivos diarios, alcanzamos a ver El Cant dels ocells en su última proyección en un muy simpático cine de barrio (Studio 13) ubicado bien lejos del ruido de la Croisette. Allí, con mayoría de vecinos y jubilados, pudimos disfrutar de esta nueva osadía llena de talento a cargo del inefable realizador catalán.
Serra redobla aquí la apuesta de Honor de Cavallería, la controvertida relectura del clásico Don Quijote, con esta minimalista, climática, contemplativa y, por supuesto, muy libre incursión en el viaje de los tres Reyes Magos en busca del Mesías.
La primera mitad del film es sencillamente subyugante en términos de puesta en escena, de planos bellísimos (como uno subacuático o varios en el desierto) y, si bien a Serra le cuesta sostener ese nivel de fascinación durante los 98 minutos del relato, puede decirse con absoluta convicción que el desafío del segundo film ha sido superado con creces.
Además, Serra -que le cedió un papel bastante importante al crítico canadiense Mark Peranson, que hace gala de sus conocimientos del hebreo- se consagra como un gran director de comedia física, una cualidad que ya se intuía en algunos pasajes de la relación del Quijote y Sancho Panza en Honor de Cavallería, pero que aquí se desata en un par de impagables escenas dignas de Los Tres Chiflados y que generaron la carcajada contagiosa de toda la platea.
En cambio, no resultaron del todo convincentes Now Showing, de Raya Martin, ni Les Bureaux de Dieu, de Claire Simon. El prolífico veinteañero filipino presentó aquí la versión final (en el BAFICI 2008 se había exhibido un Work in Progress) de esta suerte de home-movie de... casi cinco horas de duración. No la ví completa como para dar un juicio definitivo, pero está lejos de sus mejores trabajos y -luego de apreciar otras cosas suyas en el reciente BAFICI- empiezo a creer que este director está un poco sobrevalorado.
Por su parte, la directora de Ca Brule narra con el aporte de un elenco impresionante (Nathalie Baye, Isabelle Carré, Nicole Garcia, Beatrice Dalle, Marie Laforet) el funcionamiento de un centro público asistencial de París dedicado a la planificación familiar (anticonceptivos, abortos, etc.). Construido a partir de ficcionalizaciones de casos (y de testimonios) reales registrados entres 2000 y 2007, el film resulta más interesante en su concepto que en su resultado final, ya que se reitera y abruma demasiado. De todas maneras, no deja de ser una experiencia interesante.
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Y que onda la película de Fendrik, la sangre brota? Alguien la vio, esta buena, como la recibieron?
Siempre muy interesantes los reportes sobre lo que ocurre en la Quincena de Realizadores. recomiendo para los que leen francés ver las coberturas de Le Monde y Liberation sobre este tipo de cine. Un modelo de cómo se debe priorizar el cine que vale la pena.