Críticas
Un lugar para el amor, de Josh Boone
Escritores en crisis
Ni siquiera un elenco con notables intérpretes pueden salvar esta acumulación de fórmulas sobre familias disfuncionales para una historia sobre escritores neuróticos.
Un lugar para el amor (Stuck in Love, Estados Unidos/2012). Guión y dirección: Josh Boone. Con Greg Kinnear, Lily Collins, Nat Wolff, Jennifer Connelly, Kristen Bell, Liana Liberato y Logan Lerman. Fotografía: Tim Orr. Música: Mike Mogis y Nathaniel Walcott. Edición: Robb Sullivan. Diseño de producción: John Sanders. Distribuidora: CDI Films. Duración: 97 minutos. Apta para mayores de 13 años con reservas. Copias: 27.
Bill Borgens (Greg Kinnear) es un escritor de culto, un novelista que tuvo su momento de gloria (éxito comercial y prestigio), pero que está en medio de un bloqueo creativo demasiado largo. Divorciado, pero aún obsesionado por su ex (como para no estarlo si es nada menos que de Jennifer Connelly), quien se ha vuelto a casar, este hombre posesivo y egocéntrico la espía en su nueva casa, mientras se ocupa de supervisar la carrera literaria de sus dos hijos: Samantha (Lily Collins), una muchacha cínica y promiscua que consigue un prematuro suceso con un libro autobiográfico; y el mucho más tímido y falto de autoestima Rusty (Nat Wolff), de 16.
Esta ópera prima del guionista y director Josh Boone cae en todos y cada uno de los lugares comunes y fórmulas del cine indie sobre familias disfuncionales, intelectuales en conflicto, padres confundidos y adolescentes descontenidos (para colmo transcurre durante la festividad de Acción de Gracias, como para hacer más "emotivo" el asunto). Lo hace, eso sí, con buenos actores sosteniendo con profesionalismo el discreto material y con algunos chispazos de encanto, humor y sensibilidad. No alcanzan para reivindicar por completo al conjunto, pero al menos hacen bastante soportable el tránsito de estos 97 minutos. En esta misma línea, resultaba mucho más lograda Fin de semana de locos (Wonder Boys), de Curtis Hanson.
Lo peor del film, de todas maneras, son sus citas (obvias, torpes, falsamente “sesudas”) al universo literario y musical. Las canciones son en general muy lindas (van desde Bon Iver hasta Bright Eyes, pasando por The National), pero Un lugar para el amor quedará para siempre con el estigma de haber destruido un temazo como Between the Bars, de Elliot Smith, durante una de las peores escenas románticas que se recuerden. Eso sí es imperdonable.
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La fórmula más básica de la comedia romántica funciona solo de a ratos en esta acumulación de enredos entre -como indica el genérico título- compañeros de oficina.

<p>Totalmente previsible. El final es de cuarta, no hay sorpresa en nada. Es verdad que hay algunos diálogos muy buenos, pero no alcanza. Me hizo acordar a \"Loco y estúpido amor\" pero por lo menos con aquella me reí varias veces.</p> <p>SPOILER Y la mentira e indignación más grande (esto es personal) que dos adolescentes puedan publicar sus primeros libros (ella dice que escribió la novela en un verano) como si en la realidad fuera tan fácil tener éxito en el ámbito de la Literatura.</p>
<p>No estoy de acuerdo con la crítica de Batlle. Stuck in love es un \"drama/comedia\" romántica muy entretenida, con excelentes actores, la belleza superlativa de Lilly Collins, diálogos bien escritos y una banda de sonido que es deleite para los oídos. No es una obra maestra ni pretende serlo, pero dignifica el género de film romántico. Vayan al cine a verla, no se van a arrepentir.</p>