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Crítica de “Las hijas del fuego”, de Albertina Carri (Competencia Argentina) - #BAFICI
El catálogo del BAFICI ya había avisado: “Las hijas del fuego es una de las películas más provocativas de toda la programación”, se lee en la sinopsis. El último trabajo de Albertina Carri es un OVNI inclasificable que se mueve entre el ensayo personal, el alegato político y social, la pornografía y las road movie para cuestionar con desfachatez y explicitud las convenciones sociales y culturales alrededor del cuerpo.
Tiene sentido que una película sobre los límites de la libertad haya sido filmada por la directora (y podemos incluir también a los hombres) más libérrima y anárquica del cine argentino. “El problema no es la representación de los cuerpos; el problema es cómo esos cuerpos se vuelven paisaje ante la cámara”, dice Carri en off en una de las escenas iniciales. La frase funciona como carta de intenciones de una realizadora que durante casi dos horas acompañará a una pareja de mujeres en un viaje desde la Patagonia hasta la ciudad.
Lo mismo que Carri piensa una de las protagonistas, una directora de cine que se reencuentra con su novia en Ushuaia después de un largo viaje y tiene el proyecto de hacer una película porno. Ambas inician a bordo de una camioneta un recorrido liberador y contestatario cuyo combustible es el deseo, lo pulsional, la búsqueda de placer y la puesta en abismo de los cánones sexuales.
Gordas, flacas, lindas, feas, blancas, negras, todas las mujeres que se van incorporando al viaje se hermanan en enredos apasionados y de una efervescencia inimaginable para el cine argentino promedio. Carri filma el sexo con la cámara bien cerca de los cuerpos para captar en detalle los fluidos y el contorneo de esas mujeres entregadas al goce. Lo hace con una visceralidad absoluta, apostando por una explicitud que funciona como gesto provocador un acto de rebelión a las imposiciones.
Con Érica Rivas y Cristina Banegas en roles de reparto y a cargo de apuntalar actoral y dramáticamente el film, Las hijas del fuego se resiente a medida que las escenas sexuales aumentan su potencia. Primero de a dos, después de a tres, después de a cuatro… Imposible saber si era el efecto buscando o no por Carri, pero la acumulación de esos encuentros genera una sensación de agobio y reiteración muy similar a la de las películas porno que cuestiona, aquellas donde los cuerpos pierden especificidad para volverse “paisaje ante la cámara”. Así, el resultado es una experiencia tan única y fascinante como agotadora y excesiva. Una película que gustará más o menos, pero que difícilmente nos deje indiferentes.
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-La ilusión de un verano sin fin, de la reconocida fotógrafa Sanguinetti, ganó las dos máximas distinciones a las que aspiraba: Leopardo de Oro de la competencia Cineasti del Presente y Mejor Opera Prima de todo el festival. Por su parte, Los días libres, de Mariani, se quedó con una Mención Especial del Jurado.
-El Leopardo de Oro de las Competencia Internacional fue para el rumano Florin Șerban por You Don't Belong Here.
El nuevo largometraje del director de Si quiero silbar, silbo / If I Want to Whistle, I Whistle obtuvo el máximo galardón y varias otras distinciones (Mención Especial del Jurado para el joven actor Teodor Butanescu, Premio de la Juventud, Premio Label Europa) en la 79ª edición de la muestra suiza.
-La directora catalana de films como Con el viento (2018), Transoceánicas (2020), Dúo (2022) y La ciutat a la vora (2022) presentó en la sección principal de la muestra suiza su nuevo largometraje, que luego formará parte de la competencia Zabaltegi-Tabakalera de San Sebastián.
-Ganadora del premio FIPRESCI de la crítica internacional.
El director de Paseo (2009), Electrodomésticos, el frío misterio (2010), Un día con Tortoise (2011), La mujer de barro (2015), El negro (2020), la reciente Mil pedazos y series como Extraordinarios y La jauría estrenó esta coproducción ambientada en 1976 que se rodó en Italia, Suiza y Chile.

Una directara que convence a un grupo de actrices a cag@#$*se la carrera haciendo una peli porno para tratar de decir que es controvertida. Si querés ver porno tenés cientos de páginas xxx dónde ves el mejor porno lesbiano entre "gordas", "flacas" etc. Parece que esta directora no está informada que el sexo lesbiano interracial e inclusivo existe desde que se hizo internet. Así que si quiso causar algo entre los espectadores error por ahí. Pobre esas actrices que fueron convencidas que estafan haciendo un favor a la causa del feminismo mostrando el cortachucho del ano. Las escenas de sexo entre las actrices no se las cree nadie, totalmente forzadas y largas. El mejor cine erótico lesbiano lo tiene el cine francés, a está directora de cuarta le vendría bien un poco de estudio de cpo antes de embarcarse en un proyecto así. Estos son los directores que te muestran una persona carg#$@do pensando que te van a interpelar. Mejor hubiesen usado ese dinero y tiempo de filmación para hacer un documental sobre pueblos originarios de la zona donde filmaron y no esta porquería. De porno trucho está inundado internet. A las chicas lesbianas les recomiendo ver cine lesbiano europeo, no esta porquería.
Una película porno sin sentido. Ofende al feminismo y promueve la promiscuidad sin cuidados, lo que conlleva a la enfermedades de transmisión sexual.
Es la pelicula mas "in" que he visto en mi vida: in-congruente, in-soportable, in-sulsa, in-acabable, in-útil, in-consistente, in-trascendente... In- olvidable ejemplo de anticine
Si fuese crítica de cine diría que la peli es un cono de sahumerio olor a flujo. Como soy pobre y del conurbano no voy a verla nunca.
"OVNI inclasificable" es un adjetivo o metáfora de la que los críticos debieran abstenerse. Se usó demasiado ya en la crítica de cine indie. Lo mismo que la palabra "perturbador" en la crítica literaria. Ya son cono etiquetas a mano. Tanto importa clasificar? A veces me gustaría una crítica mas inclasificable también. No está mal igual, ya que orienta y todo lo demás... pero falta un trecho para Cahiers.
Muy buena la nota a excepción del "lindas y feas" no está bueno hacer objetivo lo que para unx personalmente significa la belleza o la fealdad. Es totalmente subjetivo, lo que existe es una hegemonía cultural de los cuerpos, y es justamente lo que la película destruye. Así que poner lindas y feas y reforzar el hecho de que las caras y los cuerpos hegemonicos corresponden a la belleza es justamente decir lo contrario a lo que expresa la peli, y es contrario al feminismo en sí. Pero bueno, eso, simple correcion.
"Una explicitud que funciona como gesto provocador"... Me pregunto ¿cuánto hace que el sexo explícito en un film festivalero dejó de ser algo provocador?